Si bien la acción ciudadana logró detener el plan urbanístico contra la Devesa de El Saler, todavía hoy se lucha por preservar su valor ecológico
El Parque Natural de El Saler es un espacio singular de Valencia, no solo por su riqueza medioambiental, sino por el contexto social que le envuelve. En Atelier Jōm tuvimos ocasión de recorrer su historia (aquí puedes leer la primera parte del artículo). Durante siglos fue un territorio apartado, que disfrutó de una gestión independiente, pero con el auge del turismo, las miradas se volvieron hacia la costa y aparecieron proyectos de urbanismo que perseguían su aprovechamiento económico. Eran tiempos de construcción desenfrenada y, por aquel entonces, los edificios amenazaban con ganar la partida al paisaje.
Si la sangre no llegó al río fue, en buena medida, por la acción ciudadana. A las firmas recogidas se sumaron los informes de impacto ambiental. De acuerdo: se materializaron carreteras, torres de muchas plantas y hoteles de gran envergadura; pero no fue nada en comparación con lo que podría haber sido. En total, había proyectados 24 hoteles, 56 torres de apartamentos, un campo de golf, un puerto deportivo y hasta un hipódromo.
Quizá el Sidi Saler sea uno de los símbolos más significativos del conflicto. El hotel llegó a inaugurarse y desencadenó corrientes enfrentadas, que pugnaban por su apertura y por su cierre respectivamente, dadas sus dimensiones y la contaminación diaria que supone su funcionamiento. El establecimiento permanece cerrado desde 2011, cuando su anterior propietario afirmó que no era rentable. Sin embargo, son muchas las empresas que han pugnado por quedarse con su concesión y, precisamente ahora, se está valorando sacar a concurso la explotación con una prórroga de 30 años para quienes resulten beneficiarios.

La opinión pública se divide entre quienes defienden que la propuesta es legítima y los que creen que la reapertura de semejante hotel supondría una involución en la protección del Parque Natural de El Saler. ¿Qué hacemos con el mastodonte de cemento? ¿Lo derribamos? ¿Lo dejamos morir hasta que se termine derrumbando? Hay otra propuesta sobre la mesa: reconvertirlo en un espacio social para usos vecinales. Y en concreto, se está clamando la necesidad de un centro de la tercera edad en los Poblados del Sur.
La recuperación ambiental
Si hay una particularidad en el conflicto del que hablamos es que, por primera vez, un tema político terminó por impulsar un movimiento ecologista totalmente espontáneo. En los medios de comunicación aparecieron informaciones sobre cuestiones ambientales con las que los ciudadanos no estaban familiarizados. A día de hoy, los valencianos son muy conscientes de la riqueza que supone tener dos espacios naturales como la Albufera y la Dehesa a tan escasa distancia del centro metropolitano, y quieren conservarlos.
La Devesa de El Saler está compuesta por un cordón dunar a la orilla del mar y otra hilera de dunas en el interior, entre las que se refugia un bosque de pino carrasco con especies vegetales únicas. Aunque la fauna se ha visto mermada por el impacto de la carretera, y ya no hay tejones ni zorros, perduran las comadrejas, tortugas o culebras, que solo pueden encontrarse en esta zona de Valencia. Además, en los cañares anidan aves singulares, que se pueden contemplar desde los distintos observatorios.

Después de la polémica, hubo que hacer una fuerte inversión económica, tanto por parte del Gobierno autonómico como del estatal, para eliminar los restos del plan urbanístico. Lograr la recuperación de gran parte del cordón dunar y del hábitat costero no ha sido fácil, y queda trabajo por hacer. ¿Significa esto que nunca se podrá actuar sobre este territorio? Lo cierto es que ha habido otros proyectos de urbanismo en la zona que se han consumado, en parte por ser respetuosos con la identidad natural. Desde las mejoras del alcantarillado al asfaltado de las calles, pero siempre con el máximo cuidado. No hace mucho, el Ayuntamiento suspendió el contrato para la instalación de ocho torres de extinción de incendios en la Devesa por el posible riesgo ambiental. Parece que la disputa ha servido de algo y la lección ha quedado bien aprendida.




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