Monas de pascua (y algo de arquitectura)

Escrito por Xavi Planells

14 abril, 2020
  • ¿Qué tiene que ver la mona de pascua con la arquitectura? Puede que al final de este post la relación sea clara
  • Las tradiciones a veces cambian de una casa a otra, lo cual, lejos de distorsionarlas, las hace enriquecerse

Entrar al blog de un estudio de arquitectura y que te hablen de monas de pascua. Bueno, en este momento, todas las inmobiliarias (que en parte también lo somos) están hablando de torrijas, y eso parece que no te sorprende tanto. En realidad este blog habla mucho también de estilo de vida, pero este post pretende sacar una enseñanza de las monas de pascua que tiene que ver con las casas.

Para empezar, ¿qué es una mona de pascua? Pues según el diccionario de la RAE, que es el primer sitio donde vamos a preguntar siempre, define mona como sinónimo de hornazo, al que a su vez define como «rosca con huevos». En una segunda acepción, hace referencia a la mona de pascua como «mona que es costumbre comer, en algunos pueblos, en la Pascua de Resurrección». Luego habría que buscar lo que es una rosca, que en su definición comestible se define como «pan o bollo en forma de rosca». Vamos, que la RAE se pone recursiva. Una rosca es algo redondo con un agujero en medio, como los donuts, los chimos o los flotadores.

Monas de pascua y arquitectura
Mona canónica en algún sitio – By Embolat

Llegados a este punto, decido ir a la wikipedia y a alguna que otra fuente para intentar formar una definición más acorde con la realidad. La primera cosa que queda más o menos clara es que la tradición se extiende por toda la costa este, desde Cataluña a Murcia (y también zonas de la Mancha y Baleares), con nosotros en medio. Si nos ponemos nacionalistas, yo podría ahora decir que las monas de aquí son las canónicas: el pan (la rosca de la que habla la RAE) que muchas veces tiene forma de 8, con un huevo duro dentro del agujero más grande. Pero no, no me voy a poner nacionalista, para nada. Porque resulta que, estando mis orígenes algo más al sur, allí se llevan unas monas mucho más rechonchas, que coronan con una cofia de clara de huevo montada con azúcar, y que yo me comía de pequeño con chocolate. En cuestión de 30 kilómetros al sur nos cargamos el canon.

Monas de pascua y arquitectura
Estas serían las mías

Y aquí viene una pequeña reflexión. Las tradiciones, y la mona de pascua lo es, cambian no solo en cuestión de kilómetros, sino posiblemente de una casa a otra. Muchas veces, las personas heredan las tradiciones de sus padres y las mezclan con las de su nueva familia o su entorno, lo cual hace que aun siendo las tradiciones algo supuestamente arraigado en el pasado, tienen un gran poder de evolución. Y resulta que la tradición es un vector de evolución de la arquitectura. Y no hablamos de la tradición que lleve en la mochila el arquitecto que diseña una casa, sino la que lleva el cliente que encarga el proyecto. Puede que eso explique muy bien que las tendencias tengan ciclos, porque parece que una generación reproduce inconscientemente patrones estéticos de su infancia y los mezcla con todo su bagaje. Hasta tiene un punto de síndrome de Estocolmo, o si no, explícame por qué iba a volver el gotelé. En definitiva, las monas han devenido en muchas variedades separadas por pocos kilómetros, debidas a pequeñas «mutaciones», algo muy darwiniano. Y la arquitectura, así como muchas otras cosas que dan mucho margen a la creación, pasa lo mismo. Por ejemplo, en el diseño de vehículos, es algo que no ocurre igual, porque el usuario, al contrario que en las monas o las casas, no participa en el proceso más allá de ofrecerle al diseñador un patrón de hábitos de uso y consumo. Por eso los coches se parecen tanto entre sí.

Curiosamente, hay un proceso que muchas veces invierte el enriquecimiento, que es la estandarización. Esto sucede cuando una gran cadena de supermercados decide que la mona de pascua estándar es la suya, o cuando la tendencia aspiracional dicta que las casas tienen que ser de una manera determinada. Aún así, la estandarización actúa en un nivel de gran volumen, pero a largo plazo sigue siendo permeable a los cambios de tendencia, que se producen en esas pequeñas mutaciones.

Monas de pascua y arquitectura
Vivienda modular de chocolate – By Trufas Martínez

Dicho esto, que era lo importante, vamos a volver a centrarnos en las monas. Por lo que hemos comprobado, en un momento dado, los huevos se volvieron de chocolate, y conforme nos desplazamos al norte, podemos ver como la forma del huevo evoluciona en figuras complejas, en ocasiones auténticas obras de arte… y de arquitectura, porque se hacen muchas figuras en forma de casa. Curiosamente, debido al loco proceso de evolución, y aunque de forma minoritaria por estos lares, llegamos a ver «monas de chocolate» esculturales, que curiosamente has prescindido completamente de la base que antes llamábamos rosca. Vamos, que aquí es justo donde las monas y la arquitectura se tocan de verdad. Por cierto, aquí tienes un post de la web de Trufas Martínez donde habla de estas maravillas además de profundizar un poco más en el origen (y si lees esto en la época del confinamiento, también podrás comprar porque siguen sirviendo online).

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