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La vivienda post Covid-19: más de lo mismo

Escrito por Xavi Planells

11 junio, 2020

Hace unos días, nuestros compis de Viviendea publicaban las conclusiones de una encuesta acerca de cómo sería la vivienda post-Covid (aquí tienes la entrada). Ya te adelanto que no vamos a tratar de hacer enmienda alguna a su trabajo. Más bien, hoy me voy a trasladar al post-post-Covid (toma ya).

En primer lugar, hay que ponerse en contexto. Han pasado casi tres meses desde la declaración del estado de alarma por la pandemia, y hay gente que sigue medio encerrada en su casa. Esto significa que el español medio ha pasado muchos días enteros enclaustrado, en muchos casos en viviendas pequeñas, mal distribuidas o ventiladas, con poca luz y sin espacios adecuados para el esparcimiento. A consecuencia de ello, los medios han empezado a publicar su visión sobre la vivienda post-Covid (aquí, ejemplo random).

Vivienda post-Covid Viviendea
Planta de la vivienda post-Covid de Viviendea

Parece que hay unanimidad (insisto, el estudio de Viviendea es un gran ejemplo) sobre cómo han de ser las casas después de esta crisis. Pero parece que no estamos haciendo la pregunta adecuada. Porque en vez de preguntar cómo será la vivienda post-pandemia, deberíamos de preguntarnos qué vamos a hacer nosotros al respecto.

Primero, hablemos de pasta. Como bien sabrás, para acceder a una vivienda necesitas un mínimo de un 20% del valor de compraventa (no entro en opciones de mayor financiación, aunque las haya), más aproximadamente un 10-15% del total para los gastos. Necesitas entre 30000 y 35000 euros en el bolsillo para acceder a un piso de 100000. Con esto, y los sueldos tan majos que tenemos, entenderás que no estamos para ponernos exquisitos. Y por lo que parece, el virus, aunque igual tiene la obligación moral de compensarnos, no nos va a traer dinero.

Ironías aparte, es bastante obvio que aquel que vivía en un cuarto sin ascensor interior ya había pensado que estaría mejor en un ático. Eso no va a cambiar con el virus. Entre ese caso extremo y el otro (el que se va a cambiar de casa por el virus y la va a pagar a tocateja) hay muchos otros casos. Por ejemplo, están los que empezaban a buscar casa justo cuando llegó la pandemia, los que se plantean una reforma o los que viven de alquiler y tienen presupuesto para cambiar de casa. Para ellos va el segundo factor a tener en cuenta.

«Nada será igual», escuchábamos hasta la saciedad a principios de abril. Había opiniones y previsiones apocalípticas, y otras (como la nuestra) tenían un tono más optimista, pero en aquel momento parece que la opinión generalizada era que iba a haber un gran cambio. Hoy, más cerca del verano, hay quien piensa que la economía se hundirá, y otros que piensan (nosotros, también) que nos recuperaremos pronto, pero de nuevo, todos coincidimos en que el ser humano se olvidará y a otra cosa.

Vivienda sin balcones
Algún balcón…

Así pues, es muy probable que aquel que pueda elegir entre terraza grande o piso céntrico, una disyuntiva muy plausible, vuelva a tomar la decisión sin pensar en otra pandemia, sobre todo conforme pase el tiempo. Y muchos elegirán el piso céntrico.

¿Qué conclusión sacamos? Una muy sencilla: cuando hablamos de vivienda post-Covid, hablamos simplemente de una vivienda habitable. Dejando de lado los detalles higiénicos (porque posiblemente tener una zona de desinfección en la entrada tampoco será determinante), estas viviendas ya eran deseables antes. Puede que ahora las consideremos más necesarias, pero el límite sigue siendo el de antes: el dinero. Después de la pandemia, los problemas de acceso a la vivienda serán los mismos, los sueldos serán los mismos, y el parque de viviendas será el mismo.

Pronto, y espero no equivocarme, nos olvidaremos del virus, así que la única forma de pasar a una vivienda distinta es cambiar nosotros. Ojalá la pandemia nos haya enseñado a valorar lo importante y no postergarlo, ojalá eso quede en nosotros aunque nos olvidemos del sufrimiento. Eso significará que valoraremos la habitabilidad, o que valoraremos la ayuda de un arquitecto. O ya viniéndome arriba, voy a pensar que ese cambio significará que los promotores también pensarán en la habitabilidad, o que los políticos moverán el culo con políticas útiles para el acceso a la vivienda. Esa sería la verdadera era post-Covid. Si no, todo será igual.

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