Oportunidad y oportunismo

Escrito por Xavi Planells

2 abril, 2020
  • No te acostumbres, pero por una vez, Atelier Jōm se pasa al coaching y lo motivacional
  • Estamos viviendo un momento histórico, y seguramente también una oportunidad histórica
  • Tenemos que valorar como sociedad si somos eficientes y tenemos una base sólida

Es bastante evidente que la crisis sanitaria que estamos viviendo nos ha puesto en muchos aspectos delante del espejo como sociedad. Como decíamos hace un par de días, lo que está ocurriendo es una gran oportunidad. No significa esto que no vayamos a pasarlo mal en algunos sentidos, pero lo que está en nuestras manos es aprovechar todo lo bueno que podamos sacar. Pero antes de entrar en el tema, un apunte: no es lo mismo aprovechar una oportunidad para mejorar, que aprovechar la desgracia ajena. En principio nos vamos a centrar en lo primero.

A nivel general, en este tiempo es más que evidente que juntos y solidariamente funcionamos mejor. Se está comentando en tono de broma que seremos recordados como héroes, pero héroes de bajo nivel, que lo único que hicieron fue quedarse en casa. Pero es verdad, porque ya hay estudios que dicen que el confinamiento nos ha ahorrado 16000 muertes. Es fácil ver que en ocasiones la vida de 16000 personas vale más que ir a hacer running. A eso podemos sumar las múltiples muestras de solidaridad activa. No hablo de los aplausos, que están muy bien, sino de algo más tangible, como donaciones económicas, de material, de recursos, o de tiempo de trabajo. Cuando acabe todo esto, podemos a volver a ser héroes anónimos si simplemente pagamos nuestros impuestos, somos honestos y vacunamos a nuestros hijos e hijas, por ejemplo.

Vale, exhortar a la gente a hacer el bien es demasiado obvio. Pero hagamos otro análisis: ¿somos realmente eficientes como sociedad? ¿Es sólido nuestro modelo económico? Tampoco vamos a hacer un análisis muy técnico, pero vale la pena pararse en lo que está al alcance de cada uno. Lo primero que hay que comentar aquí es el teletrabajo. Parece que siempre hay que repetir que no, que un albañil no puede teletrabajar. Pero hace años que se habla de teletrabajo y conciliación, y aparte de algún caso elogiable, no pasaba de sonar como algo exótico, una excentricidad nórdica como el hygge o el arenque apestoso (también viven muy bien, y también nos parece exótico). Ahora tenemos la oportunidad de darnos cuenta de que trabajar en casa y desde casa, mola. Es más, hasta el menos avispado se ha dado cuenta de que ha bajado, y mucho, la contaminación (tampoco os creáis los bulos que dicen que está lloviendo más porque estamos en casa; ojalá). Es tan simple como usar un poco el coco y pensar si todos los desplazamientos que hacemos son realmente necesarios. Si es necesario calentar silla en la oficina, o tanta reunión. Claro, los jefes ególatras tienen que convencerse de esto, pero pueden seguir cultivando su egolatría con una videollamada, que también estamos descubriendo que funcionan de cine. En Atelier Jōm hemos decidido aprovechar la oportunidad en este sentido, cosa que no tardaremos en contarte.

Pero la eficiencia no solo afecta al transporte. Esta es una buena oportunidad para ver lo que de verdad importa (como el nuevo nombre de La Resistencia, por cierto). Podemos consumir o viajar de una forma más responsable, o enfocar nuestros negocios e inversiones sobre una base sólida y no subiéndonos siempre a la ola. Podemos reciclar o usar menos plástico. Hace un mes también podíamos, pero puede que ahora tengamos tiempo para pensar en el valor de estas cosas. Y al final de todo, estaría bien que pensáramos que si la sociedad está bien, los individuos lo tienen más sencillo, en vez de pensar que para estar uno mejor, tiene que estar peor el otro. Antes de pensar que este párrafo es una ristra de buenas intenciones, vuelve a pensar en el ejemplo nórdico, porque si existe, se puede imitar, digo yo. Y no vale decir que es que somos así, porque ahora «hemos dejado de ser», y se nos brinda la oportunidad de empezar de cero.

Para no extender este post más de lo necesario y que empieces a pensar que ahora nos vamos a dedicar al coaching y a lo motivacional, volver a hablar del oportunismo. No aproveches para descargar tu odio, ni especules con el dolor ajeno. O hazlo, si quieres demostrar que no has aprendido nada.

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